Marta Robles: “¿Por qué apadrinar Happy Chandara, una escuelita para niñas en Phnom Penh?
Escrito el 15 Octubre , 2009 por escuelaparatodas
Cuando me pidieron que amadrinara este proyecto pensé ¿qué se yo de Camboya? Revolví en mi cabeza y encontré algunas imágenes aterradoras que, por supervivencia, había dejado aparcadas en un rincón recóndito de mi cerebro. Asesinatos genocidas, miseria, pobreza…Apenas un amasijo de imágenes superpuestas y desordenadas me asaltaba sin que yo pudiera controlarlo. Algunas eran de películas, otras de documentales, otras de informativos en los que yo misma había trabajado. Y todas tenían algo en común: Un pueblo que luchaba por salir adelante, pese a los demás y pese a él mismo. La sanguinaria guerra civil conectada con la Vietnam alineada con las tropas estadounidenses, la retirada de éstas y la toma de poder por parte de los Jémeres Rojos derivaron en el más atroz de los escenarios. Durante la guerra de Vietnam el ejército de los Estados Unidos había bombardeado Camboya buscando guerrilleros vietnamitas escondidos allí; las bajas se estimaban en 600.000 personas.

Luego llegó la república Jemer de la mano de Lon Nol , más tarde la oposición comunista de Pol Pot, que instauro un régimen socialista tan radical, que también supuso un enorme derramamiento de sangre. Esa dictadura marxista de Pol Pot, de corte agrario, vació las ciudades y creó monstruosos campos de trabajo. El partido Angkar, una tenebrosa y casi anónima institución instauró el más espantoso régimen del terror de la historia moderna. Bajo tal signo tuvo lugar el más metódico y frío genocidio del siglo XX, que sobrepasa la monstruosidad, nazi, stalinista o maoísta. A tal extrema situación, siguió la invasión vietnamita, en la que participarían antiguos miembros de los Jémeres Rojos, que estableció un sistema distinto pero igualmente falto de libertades y repleto de represión, mientras otros Jémeres rojos anti-vietnamitas se organizaban en el exilio.
El hambre, la inestabilidad económica, el conflicto, volvieron a derivar en miles de asesinatos. Hasta 1989 no se comenzaría aplicar un programa de liberalización económica, que llegaba de la mano de un gobierno promovido y apoyado por los EEUU; pero tampoco supuso el fin del conflicto, porque continuaron las luchas entre el gobierno y los Jémeres Rojos y sus seguidores, descontentos con ese proceso de liberalización.
La historia desde entonces hasta nuestros días pasa por un entramado de decisiones políticas internacionales, con poder temporal de la ONU, con golpes de estado, elecciones con miles de observadores internacionales que, sin embargo, no pudieron evitar las coacciones, encarcelamientos o asesinatos de los candidatos opositores…Al final, en 1998, las diferentes fuerzas del país, bajo la observación internacional llegaron a un acuerdo por el que el Hun Sen sería primer ministro y Ranariddh el presidente de la Asamblea Nacional. Así nació un gobierno de coalición y se creó un senado. Entretanto moría Pol Pot y la mayoría de los Jémeres Rojos que quedaban se rendían.
Hoy Camboya trata de recuperarse de tanto horror intentando reconstruir su infraestructura perdida o dañada durante los años de la guerra, pero se mantiene en una grave pobreza. No existe sistema médico, la mitad de los niños sufren desnutrición crónica, la población infantil entre uno y cinco años sufre una de las mayores tasas de morbilidad del mundo y el sistema ferroviario y de carreteras aún no ha sido reconstruido. La prostitución es alarmante, el país tiene la mayor tasa de crecimiento de SIDA, la trata de mujeres es una constante y sus recursos cada vez están más mermados por la tala de árboles al servicio del mercado occidental en el laco central de Camboya, la mayor fuente de agua dulce del sudeste asiático…
¿Por qué apadrinar Happy Chandara, una escuelita para niñas en Phnom Penh,Camboya, que alberga a 300 niñas y que tiene como objetivo llegar a otras 1200? Sinceramente, lo que no encuentro es ninguna razón para no hacerlo. Creo que todas ellas tienen derecho a poder optar a una vida mejor; y no veo que haya mejor manera de conseguirlo que a través del conocimiento. Sólo la formación les hará realmente libres y logrará que tengan posibilidades de abandonar los tortuosos caminos que les ha marcado la historia terrible del país en el que les ha tocado nacer. Ellas, seguro, encabezadas por Hoa, la mujer de sobrevivió a los horrores de los Jémeres rojos y que hoy es vicepresidenta de la escuela, además de la presidenta Tina Kieffer, conseguirán crear una nueva Camboya, contra todo pronóstico.
No creo que haya un proyecto mejor para amadrinar y me siento muy agradecida a Marie Claire por haberme dado la oportunidad de poder hacerlo.
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